Discurso de clausura del 7º congreso de los Mediadores de Seguros españoles.

DISCURSO DE CLAUSURA DEL 7º CONGRESO DE LOS MEDIADORES DE SEGUROS ESPAÑOLES

Valencia, 16 de mayo de 2001

Buenas tardes a todos.

Quisiera empezar estas breves palabras con la felicitación al Comité Organizador de este VII Congreso por la espléndida labor realizada que por la correspondencia mantenida con la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, me consta que no se limitado a estos días. Igualmente hay que felicitar al Colegio de Mediadores de Seguros Titulados de Valencia por su participación en dicha organización.

También quisiera extender mi enhorabuena al propio Consejo General de los Colegios de Mediadores de Seguros Titulados. En principio, la mera existencia del Congreso ya es digno de alabanza; el hecho de que haya llegado a su séptima edición, indica el éxito de este encuentro.

Como revelan las cifras, año tras año, el sector asegurador en general es un sector de la economía en continua expansión. En este desarrollo, hasta ahora no cabe ninguna duda que han participado los mediadores y en el futuro no existe ningún obstáculo para que sigan participando. La actividad desarrollada en estos días pone de manifiesto que esa es la intención de los mediadores y que están dispuestos a poner los medios necesarios para fomentar, desarrollar y mejorar su actuación, para no perder la importante cuota de mercado que intermedian en la actualidad.

Esta labor de formación no es la única actividad realizada para mejorar el sector. Todas las personas e instituciones relacionadas con la mediación tenemos el deber de colaborar y participar en el desarrollo del mismo.

En lo que toca a la Administración, la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, en el ámbito de las competencias que le son propias no se limita a realizar una labor de estricto registro y control de la actividad de los corredores. Aunque hay que matizar, que el control y supervisión de la actividad de la mediación de seguros realizada sobre los corredores y corredurías, directamente, y sobre la red de agentes de las entidades aseguradoras, es un control necesario que, en la medida de que adecue la actividad de la mediación a lo establecido en la legislación, sancione las conductas ilegales e, incluso, determine la expulsión del sector de mediadores que actúan conculcando gravemente la legislación aplicable, está realizando una labor de fomento del sector de la mediación, generando confianza en los asegurados que utilizan esta vía de contacto con el difícil mundo del seguro.

En este ámbito de actuación, la Administración Central no está sola. El reparto de competencias entre la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas incide en el sector asegurador en general, y concretamente en la mediación. Precisamente en el año 2000 prácticamente ha culminado el proceso de modificación de los Estatutos autonómicos que todavía no incluían entre sus competencias el control y supervisión de los seguros privados. Sólo la Región de Murcia queda por asumir dicha competencia. Fruto de estas modificaciones ya son 12 las Comunidades Autónomas que han asumido la competencia real sobre los mediadores de seguro, mediante las correspondientes normas de transferencia.

El ejercicio del control de seguros por las Comunidades Autónomas hace necesario potenciar las relaciones de cooperación y colaboración entre las distintas administraciones e instaurar cauces que faciliten el diálogo entre las mismas con vistas a promover en el ámbito nacional un control lo mas satisfactorio posible de la actividad de correduría de seguros que garantice su funcionamiento, en beneficio de todos los implicados, tanto la Administración, los mediadores y los ciudadanos, últimos destinatarios de las labores de control y supervisión.

Con esta finalidad se está estudiando por parte de las distintas administraciones la elaboración de un protocolo de colaboración con el que se pretende intensificar los intercambios de información y la cooperación en todos los casos en que sea necesario para la correcta aplicación de la Ley 9/1992 de Mediación en Seguros Privados, para garantizar el correcto funcionamiento del sector de la mediación y fundamentalmente para proteger los intereses de los tomadores de seguros que concurren a la operación de seguro con la mediación de un corredor.

Este protocolo pretende establecer unas reglas o pautas de actuación comunes que, sin afectar a las competencias propias de las distintas administraciones públicas tal y como están establecidas en los respectivos Estatutos y los Decretos de transferencias, faciliten el control y supervisión de la actividad de correduría de seguros mediante la aplicación homogénea y equivalente de criterios precisos y concretos en el acceso, durante el ejercicio de la actividad e instaure los procedimientos a seguir en los supuestos de transferencia de expedientes en los que están obligadas a intervenir diferentes administraciones.

Otro ámbito en el que corresponde actuar a la Administración es en la actualización de la normativa referida a la mediación de seguros. En la actualidad, dos son los proyectos en los que ha participado la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones:

En primer lugar, el proyecto de Real Decreto por el que se aprueban los Estatutos Generales de los Colegios de Mediadores de Seguros Titulados y de su Consejo General. En estos momentos, una vez superadas las observaciones de los distintos departamentos del Ministerio de Economía, pasará al Consejo de Estado para que dictamine previamente a su aprobación, culminando así el mandato conferido por la Ley 9/1992, de 30 de abril de Mediación en Seguros Privados.

En el seno de la Unión Europea, el 20 de septiembre de 2000 la Comisión Europea presentó su propuesta de Directiva sobre mediación en los seguros, y desde entonces se está discutiendo el texto. Los principales problemas que actualmente presenta la propuesta son, en primer lugar su ámbito de aplicación, excesivamente amplio, al incluir a los subagentes, y no estableciendo una clara distinción respecto a los requisitos que debe cumplir el mediador dependiente y el mediador independiente. En segundo lugar, no se han incluido unas normas especiales para el canal bancaseguro, cuyas peculiaridades exigen dicha especial regulación. En tercer lugar, tampoco se han diferenciado los auxiliares de la mediación (subagentes y colaboradores), siendo incluidos, según la actual exposición de motivos de la propuesta, en el concepto de mediador de seguros, cuando, entendemos que no lo son por sus limitadas funciones y por su falta de cualificación y formación.

En otro orden de cosas, el control de la Administración sobre la actividad de mediación no puede recaer exclusivamente sobre los corredores y corredurías de seguros.  Cualquier canal de distribución de seguros privados debe realizar una actividad transparente en beneficio de todos. Precisamente, para conocer la importancia de cada uno de los canales de distribución, en términos globales y en cada entidad aseguradora, la información estadístico contable que las entidades aseguradoras deben remitir a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, en los próximos ejercicios incluirá información sobre los canales de distribución de sus productos.

La actividad del Consejo General de los Colegios de Mediadores de Seguros Titulados se ha revelado como uno de los mejores cauces para la formación. Al margen de su participación, por imperativo legal, en las pruebas dirigidas a la obtención del diploma de mediador de seguros titulado, la formación posterior de los mediadores realizada a través de jornadas con las presentes, siempre contará con el apoyo de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

Por otro lado el Consejo General, como representante de los colegiados de toda España, mantiene relaciones fluidas con la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones de gran provecho para ambas partes. Ejemplo de estas relaciones ha sido su participación en el referido proyecto por el que se aprueban los Estatutos Generales de los Colegios de Mediadores, cuyas observaciones se tuvieron en cuenta a la hora de redactar los textos definitivos. Es de esperar las relaciones entre ambos continúen en el futuro.

El papel de interlocutor en el ámbito de la mediación del Consejo General no se reduce a las relaciones con la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, se extienden también a las entidades aseguradoras. Fruto de estas últimas hay que destacar la firma conjunta por parte del Consejo General de Mediadores de Seguros y de UNESPA del Código de Usos en el que las partes definen algunos principios básicos y fijan normas de actuación en algunas relaciones comerciales que se han manifestado especialmente conflictivas estableciendo pautas de comportamiento aceptadas por ambas instituciones.

La elaboración de este código muestra una clara voluntad de diálogo y acercamiento de las partes para eliminar discrepancias y controversias y constituye un punto de partida que va a producir efectos beneficiosos en las partes directamente afectadas, dotando de mayor transparencia las relaciones comerciales y también en todo el sector asegurador eliminando situaciones conflictivas y garantizando mayor seguridad jurídica.

He dejado para el final, por su clara importancia, la actividad de los propios mediadores. Ellos son los destinatarios de muchas de las actuaciones de las instituciones ya mencionadas, pero no cabe duda de que su participación en la mejora del sector es clave para garantizar un destacado papel de los mediadores en la actividad aseguradora. De nada sirven los esfuerzos en la formación de los Colegios y del Consejo General sin la participación activa de los mediadores. La adecuación de su empresa a las nuevas tecnologías resulta necesaria para el propio mantenimiento de la actividad, en un entorno cada vez más competitivo con otros canales de distribución y entre los propios mediadores.

En cualquier caso, la asistencia a este Congreso pone de manifiesto las inquietudes de los mediadores y el espíritu emprendedor. Espero que estas palabras de clausura sirvan de aliciente a todos vosotros.

Muchas gracias.

Pilar González de Frutos.  -Directora General de Seguros y Fondos de Pensiones. -

 

 

 

   

 

 
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