\"Problemática del Seguro del Automóvil en España\". Julio Henche. Jornadas de Seguros Zaragoza. Mayo 2002.

"Problemática del Seguro del Automóvil en España". Julio Henche. Jornadas de Seguros Zaragoza. Mayo 2002.

 

En primer lugar quiero reiterar el agradecimiento al Colegio de Mediadores de Seguros Titulados de Zaragoza por invitarme a participar en estas jornadas, y de este modo aprovechar una ocasión muy especial para intercambiar opiniones y experiencias que siempre enriquecen la profesión y ayudan a nuestra actividad diaria.

El objeto de este foro, entiendo que es un análisis sobre la situación en la que se encuentra el seguro del automóvil en España y al mismo tiempo exponer, de viva voz, posibles propuestas y soluciones que nos sirvan a todos para mejorar el servicio a los clientes, así como el conseguir resultados positivos de este ramo, vital por muchos motivos para desarrollo económico y el bienestar social.

Además de mi actual ocupación en el Consejo General, los años que he dedicado a trabajar en las entidades aseguradoras asumiendo diferentes responsabilidades, principalmente en el ámbito del seguro del automóvil, me han dado una perspectiva amplia y global de este seguro y en la que creo modestamente que puedo exponer opiniones o puntos de vista para ser contrastadas sobre la situación en que se encuentra el seguro del Automóvil.

En primer lugar quiero introducir dos premisas sobre las que ha de girar mi intervención, antes de abordar la problemática actual del seguro del automóvil.

Hay que hacer una consideración importante sobre la repercusión de este seguro en la situación global de la Economía. A nadie se le escapa que además de su incidencia en el sector asegurador, tiene una relación muy importante con actividades económicas de toda índole porque va a repercutir directamente en los resultados y el desarrollo de elementos de microeconomía de empresas y particulares, y por vía indirecta en aspectos cuantificables de la macroeconomía.

No cabe imaginar que algunas empresas pudieran desarrollar sus actividades sin este complemento a la actividad industrial, imprescindible para el cumplimiento de sus objetivos finales (transporte, comercio, construcción, etc. y por supuesto el uso individual como medio de transporte prioritario de los países desarrollados). Se generan, por lo tanto, unos flujos económicos sobre la base de este seguro que sería impensable ignorar u obviar aunque fuera de forma imaginaria.

Quiero decir, que tenemos que pensar en el seguro de automóviles no solo desde su propia dimensión en el mundo del seguro, sino como elemento de seguridad y protección patrimonial imprescindible y necesario que afecta profundamente a múltiples actividades de la economía.

Tampoco podemos evitar, cuando hablamos del seguro de automóviles, hacer una mención aunque sea implícita de la extraordinaria función social que presta este aseguramiento. Resarciendo importantes daños de toda naturaleza, paliando en la medida de lo posible trágicas situaciones personales y patrimoniales, o simplemente ofreciendo seguridad a la sociedad. En los años que he tenido la oportunidad de dirigir departamentos de siniestros o de contratación de automóviles, os puedo asegurar, como sin duda os ha pasado a vosotros, que he tratado situaciones personales desgraciadas y problemáticas derivadas de un hecho de la circulación, donde la cobertura del seguro de automóviles ha contribuido a solucionar, en lo posible, situaciones patrimoniales que eran de todo punto sobrecogedoras como consecuencia de un pérdida humana o una grave lesión.

" Intentar poner remedio a la fatalidad", era la definición que del seguro me formulaba un mediador. Y yo no he encontrado definición mejor.

Es decir como cuestión previa, para mí, el enfoque de la problemática actual del seguro de automóviles, tenemos que abordarlo desde una perspectiva muy amplia por su enorme repercusión económica y social en todo nuestro entorno como elemento de seguridad y protección de primera magnitud. Por ello y al margen de aspectos economicistas basados en la rentabilidad de un ramo no hay que dejar de lado estas dos premisas que nos obligarán a abordar soluciones sobre la base de que se precisa aseguramiento de riesgos que no ofrecen un " puro atractivo" mercantil para las entidades aseguradoras.

En mi modesta opinión, poderes públicos, aseguradoras, mediadores, profesionales deben implicarse en estos principios.

 

1 - PROBLEMÁTICA DEL SEGURO DEL AUTOMÓVIL.

Algunos de los problemas actuales del ramo vienen de antiguo y parecen ya tradicionales.

En los 16 años que llevo trabajando en este sector, todos nos hemos encontrado a lo largo de este tiempo con una problemática similar en sus aspectos esenciales.

Quizás, se han producido algunas situaciones novedosas con motivo de los procesos de fusión o concentración de empresas aseguradoras en los últimos 5-10 años, pero en lo básico nos encontramos con problemas que vienen de largo.

Para mí el seguro de autos padece síntomas de preocupación en los siguientes aspectos:

- Rigidez de la oferta. Insuficiencia de cobertura para un amplio abanico de riesgos.

- Elevada siniestralidad: Deficientes resultados económicos.

- Procedimientos de tarifación obsoletos e inadecuados.

- Reestructuración de servicios: Reducción de los costes internos y centralización sin mejoras en el servicio final al cliente.

- Deficiencias en el sistema de comisionamiento a mediadores de los riesgos agravados.

No niego que haya otros problemas, que para mí son consecuencia o traen causa de los que he expuesto. No obstante, procedo a detallar más estos aspectos:

 

A) EL PROBLEMA DE LA RIGIDEZ O INSUFICIENCIA DE LA OFERTA.

Un corredor de seguros me transmitía un comentario que me invitó a la reflexión. " Hace unos años teníamos compañías aseguradoras y no teníamos clientes. Ahora tenemos clientes pero no tenemos compañías aseguradoras".

Esta situación pone de manifiesto un principio económico que se explicaba en las facultades. La inelasticidad de la oferta o lo que es lo mismo, una crisis de productos que no permiten dar satisfacción a las necesidades de las demandas de los clientes. Así tenemos el caso de vehículos comerciales, transportes de la segunda categoría, autobuses, motocicletas, así como algunos tipos de turismos que en función de la edad del conductor o sus características no encuentran cobertura en el mercado. A veces ni siquiera estando dispuestos a abonar una elevada prima.

Las compañías de seguros buscan una rentabilidad de sus cuentas de resultados, como es lógico, y frenar una tendencia de desviación negativa crónica de la siniestralidad.

La escasez de oferta se convierte en un problema especialmente grave, cuando, partiendo de las premisas que he expuesto, se crea un serio problema social con la circulación de vehículos sin cobertura o con un aseguramiento deficiente.

 

B) EL PROBLEMA DE LA SINIESTRALIDAD Y LOS RESULTADOS DE ESTE RAMO.

Una delicada situación del ramo de automóviles se ha manifestado en los últimos años como consecuencia de los elevados índices de siniestralidad, conllevando una grave repercusión para la viabilidad de las entidades aseguradoras con unas pérdidas descontroladas o una sucesión de ejercicios económicos con resultados negativos. A nadie se le escapa que una deficiente gestión en este ramo puede abocar a graves problemas financieros y de solvencia para las entidades aseguradoras, arrastrando consigo otros ramos más o menos rentables.

Se impone para su solución, una disciplina técnica y rigor en la aplicación, tanto de las normas de selección de riesgos como en el tratamiento de siniestros. Creo que muchos coincidiríamos en estos criterios.

Del análisis que se realizó en un informe elaborado por una consultora internacional -TILLINGHAST, Reino Unido en el año 1.998-, y del que he podido tener acceso, se observan comparativamente los diferentes niveles de siniestralidad en automóviles en el ámbito de países desarrollados. En este informe del año 98 se observa claramente que salvo España, Grecia, República de Irlanda y Portugal, el resto de países entran en un período de control de este ramo y con unos índices de siniestralidad mas o menos sostenida ( inferior al 80 %). Cualquier índice superior al 75%-77 % genera actualmente perdidas en el ramo.

Según informes de ICEA, la siniestralidad de automóviles sobre primas imputadas al seguro directo en España durante el año 1.999 fue del 93\'31 % y en el año 2.000 fue del 87\'66 %. A esto hay que sumar que el gasto medio de las compañías aseguradoras, según el citado informe, asciende al 25\'51 % de las primas.

Por garantías, la mayor siniestralidad la presenta la Responsabilidad Civil con un 97\'8 % y los Daños Propios con un 88\'7 %. Por el contrario los menores índices lo presentan las garantías de Ocupantes con un 28\'27 % y Robo con un 41\'41 %.

Relevante me parece el dato de que algunos estados de EEUU - California, Texas, -, presentan unos niveles de siniestralidad sorprendentemente favorables ( inferior al 70 %). La severidad de las normas de circulación en aquel país, y el rigor en su penalización, puede explicar este control de un ramo con tendencia claramente deficitaria.

 

C) EL PROBLEMA DE LOS SISTEMAS DE TARIFACIÓN.

De forma generalizada las compañías aseguradoras utilizan sistemas basados en la utilización de tres o cuatro factores de riesgo. Es decir elementos estadísticos para determinar la prima de seguros. Concretamente se utiliza la potencia ( o peso) del vehículo, la zona geográfica, la edad del conductor y, en algunas ocasiones, el sexo ( para la 1ª categoría).

A mi juicio se está prescindiendo de otros " factores de riesgo " o elementos estadísticos de notoria importancia, debido a la escasez o perdida de información desde el momento de la suscripción de la póliza. Se podrían sistematizar tarifas más justas y solidarias, con la inclusión de un mayor número de datos estadísticos con los que elaborar las primas.

En estos tiempos no se entiende ésta perdida generalizada de información que podría ser utilísima para segmentar mejor los riesgos, y en consecuencia, para establecer un sistema más equitativo de tarificación y distribución del riesgo.

Quizás las compañías no hayan afrontado decididamente esta cuestión, por la inversión que se debería hacer para adecuar los sistemas informáticos desde el inicio mismo del proceso de contratación ( solicitud y propuesta de seguro) hasta la misma liquidación del siniestro.

Las áreas geográficas " de riesgo" no tienen porqué coincidir con la división " política del territorio". En la provincia de Madrid, León o Barcelona por ejemplo, se puede delimitar con más rigor estadístico aquellas áreas que son más urbanas que otras, o más montañosas, y que evidentemente inciden en la siniestralidad del ramo.

Estimo que algunos sistemas de tarificación son obsoletos y claramente mejorables.

 

D) LA CENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EMISIÓN DE PÓLIZAS Y TRAMITACIÓN DE SINIESTROS.

En los últimos años hemos comprobado como de forma muy extendida, las compañías aseguradoras han implantado servicios de atención a los asegurados mediante la centralización de servicios, facilitándoles el acceso por vía telefónica o Internet.

El objetivo inicial respondía a una idea de mejorar el servicio a los asegurados y de reducir costes de internos de explotación y de administración.

Aunque el propósito era loable, la realidad actual parece que no se han alcanzado - ¿aún? - los objetivos.

Una política de centralización de los servicios, por sí mismo, no garantiza una mejora en la gestión, si no van acompañadas de importantes inversiones en formación, recursos humanos y tecnología.

Por el contrario estos cambios han obligado ha desmembrar una red de servicios que estaban en muchos casos bien consolidados con reemplazos que no han ofrecido un nivel semejante.

 

E) EL COMISIONAMIENTO DE LOS RIESGOS AGRAVADOS.

Los mediadores de seguros expresan su preocupación por la dificultad para ejercer su función y prestar su asesoramiento profesional para ciertos riesgos que conllevan importantes inversiones a su cargo y un tamaño de estructura para dar garantías de servicio a los asegurados.

Por ejemplo, las flotas de automóviles requieren un gran esfuerzo de gestión, así como la asignación de recursos laborales importantes, con la debida formación y experiencia. Gran parte de estos costes con frecuencia se asumen por el mediador, redundando en beneficio del asegurador que traslada a la estructura del mediador aspectos importantes de la gestión.

Sin embargo, estas operaciones se formalizan con comisionamiento reducido, por la presión de los resultados deficitarios del negocio, lo que a la larga, lo convierte en una actividad deficitaria cuando no ruinosa para el mediador.

La consecuencia inmediata es que este tipo de riesgos encuentra dificultades insalvables para su aseguramiento, apareciendo el fraude o el aseguramiento deficiente.

 

2 - EL FUTURO DEL RAMO. SOLUCIONES.

Expuesto de forma muy sintetizada la problemática del ramo del automóvil, considero que los problemas de este ramo pueden apuntar a soluciones por las siguientes vías:

 

A) FLEXIBILIZAR LA OFERTA ADAPTÁNDOLO A LA DEMANDA.

Se imponen acciones desde todos los niveles para sofocar la enorme presión que la demanda realiza sobre una oferta insuficiente.

La intervención de los poderes públicos, la implicación de entidades aseguradoras, la aplicación de técnicas de Coaseguro así como la agrupación de entidades aseguradoras para los riesgos especialmente agravados, son posibles remedios a esta situación.

En lo que se refiere a las entidades aseguradoras, creo que hay que potenciar las fórmulas de Coaseguro - en muchos casos en desuso - y fomentar la agrupación ( "pool") de entidades para determinados riesgos de difícil tratamiento. Esto permitiría ampliar la oferta de seguros dando solución a las presiones del mercado. Directamente se facilitaría la contratación adecuada de riesgos, evitando el infraseguro o la falsedad/inexactitud en las declaraciones de riesgo.

En algunos casos, creo que los órganos del Estado implicados en la cobertura de riesgos extraordinarios podrían asumir el aseguramiento. Particularmente en riesgos agravados como el tráfico de vehículos pesados con material peligroso o explosivo. Evidentemente esto repercutiría en las primas totales con participación de la parte de destinada a consorcio y repercutible en los recargos correspondientes, y en consecuencia conllevaría a un encarecimiento del seguro. Creo que la prima de vehículos de 2ª categoría debería llevar un recargo de consorcio específico para afrontar el transporte de ciertas mercancías de alto riesgo ( material inflamable, explosivo, peligroso o contaminante).

 

B) MEDIDAS PARA REDUCIR LA SINIESTRALIDAD EN AUTOMÓVILES.

La siniestralidad de automóviles es uno de los grandes males de nuestro tiempo. La mortalidad en carreteras, así como las lesiones y secuelas permanentes que trae el automóvil es una de las " plagas" que conviven con nosotros. Es el precio del desarrollo y que sin embargo estamos dispuestos a pagar, por alto que éste sea .

Es evidente, y en todos los foros así se ha estimado, que abordar la siniestralidad de automóviles exige acciones desde diferentes ámbitos para resolver un problema que tiene una grave repercusión para el desarrollo económico y el bienestar social.

Los accidentes de tráfico son la primera causa de mortalidad entre la juventud. Los costes sociales y sanitarios son exagerados y la sensibilidad social no está a la altura del problema.

Las medidas que se precisan, a mi modo de ver, son de muy diferente naturaleza, responsabilidad de muy diferentes órganos, estamentos, de agentes económicos y sociales:

 

a) Concienciación social.

Algunas de las causas de la gran siniestralidad vienen de hábitos, costumbres, cuya transformación exigen un cambio drástico de mentalidad.

Hábitos de ocio y recreo, "cultura del uso del automóvil", conducción y alcohol etc., actitudes que solo pueden ser transformados con auténticas campañas de las Administraciones Públicas, grupos económicos y sociales que se impliquen en todos los ámbitos ( educación, justicia, salud pública).

Se deben aplicar penas severas por conducción temeraria de vehículos, o en casos de reincidencia de delitos o faltas con resultados de lesiones graves o muerte.

Medidas de seguridad y cumplimiento de condenas consistentes en trabajos sociales no remunerados en centros hospitalarios o de rehabilitación han dado resultados en otros países. Con ello se produce una sensibilización sobre el valor de la vida humana y las graves consecuencias de la siniestralidad del tráfico de automóviles. El Código Penal permite ya la adopción de este tipo de mediadas, a veces de difícil cumplimiento en la práctica o aparcadas por decisión de los órganos judiciales.

 

b) Mejoras en la red viaria.

Se impone una línea de esfuerzo público inversor en la remodelación de trazados de carreteras y nuevas vías para la circulación de vehículos. La mejora de la red viaria - notable en las dos últimas décadas - es uno de los elementos más efectivos de seguridad.

Se ha imputado con razón, que algunas de las causas de los accidentes se encuentran en peligrosos trazados de carreteras, vías públicas e incluso de la orografía y condiciones climáticas de nuestro territorio. Todavía perviven numerosos "puntos negros" con alto índice de siniestralidad.

Las señalizaciones defectuosas o inadecuadas a las condiciones climatológicas o a la carretera, pueden evitar en muchos casos los perores resultados. La presencia policial se hace, muchas veces, ineficaz porque el conductor sólo piensa en adaptarse a la normativa de circulación para evitar la sanción administrativa más que para evitar el accidente.

Todo esto es verdad, pero solamente una parte de la verdad. No se puede achacar toda la responsabilidad al entorno geográfico y una gran parte de la responsabilidad la tiene sin duda el elemento humano. No obstante, las Administraciones Públicas deben abordar en el ámbito de sus competencias, las modificaciones legislativas necesarias, las inversiones en seguridad vial para suprimir puntos negros y trazados peligrosos.

 

c) Incentivar la cooperación en la lucha contra el fraude.

Se impone mayor colaboración entre entidades aseguradoras y eliminar reticencias para compartir información. En el Reino Unido hace años que existen registros compartidos de siniestralidad que les ha facilitado una gran eficacia para reducir el fraude y por ende la siniestralidad.

Se debe involucrar a otros sectores sobre este problema, ya que el fraude redunda en los precios del seguro

 

d) Seguimiento de los siniestros de lesiones.

La cooperación judicial con otros órganos de la Administración Públicas y entidades aseguradoras es necesaria. En la actualidad hasta cuatro controles médicos diferentes pueden llevar el seguimiento de los lesionados de tráfico ( forense, mutualidad de accidentes, servicios sanitarios públicos y entidades aseguradoras).

Falta coordinación de estos servicios y en muchos casos, la demora de los procesos judiciales alargan los periodos de baja de lesionados y carecen de todo tipo de control la evolución de las lesiones.

Hay que abonar las indemnizaciones que correspondan por estos conceptos, pero creo que el seguimiento médico de los lesionados es más que mejorable.

 

C) MAYOR SEGMENTACIÓN DE LA TARIFA. AMPLIAR LOS FACTORES DE RIESGO QUE SIRVEN DE BASE EN EL CÁLCULO DE LAS PRIMAS.

Como expuse con anterioridad, se utilizan en muchos caos sistemas de tarificación que han quedado obsoletos.

En el caso de zonas geográfica puedo decir que hace más de 10 años, las compañías aseguradoras británicas utilizaban en Londres, por ejemplo, hasta 17 tipos de distritos o áreas a efectos de tarifa para turismos. En la provincia de Zaragoza, Madrid, Barcelona se aplica una.

Con las tecnologías actuales y el manejo de estadísticas se puede y se debe perfilar mucho más este tipo de riesgos. La generalización actualmente no tiene justificación, cuando sabemos que hay otros datos que influyen en la evaluación del riesgo. Por ejemplo profesión o actividad laboral, estado civil, cargas familiares, cuidado y garaje de los vehículos, distancia entre residencia y lugar de trabajo, etc., podrían variar las primas y significar notables diferencias económicas, implantando una tarifa más lógica y equitativa.

Por ejemplo un hombre de 28 años, casado y con dos hijos, con empleo estable y que trabaja en la misma localidad de residencia, no supone el mismo riesgo que un hombre de la misma edad, soltero y con trabajos ocasionales o discontinuos. Y sin embargo para la mayoría de las entidades aseguradoras afrontan la misma prima.

 

D) COMPLEMENTAR LOS SERVICIOS AL CLIENTE Y NO EXCLUIR.

Se precisa una mejora de la gestión interna de tramitación de siniestros y suscripción de riesgos por parte de las Entidades Aseguradoras. Canalizar el servicio al cliente por unas vías de telecomunicación modernas no implican automáticamente una reducción de costes internos y una mejor atención.

Entiendo que al cliente se le puede dar todo tipo de facilidades para declarar un siniestro y para tener un seguimiento de la reparación del daño, o en la reclamación judicial si es el caso. Creo que pueden convivir los diferentes canales en muchos casos, ya que son compatibles y esto sirve para dar mejor atención.

Para el mejor seguimiento del siniestro tan sólo se precisa un eficaz control a " posteriori " mediante servicios de inspección adecuados, y la implantación de procesos de control de calidad para empresas de realizan este tipo de servicios.

Las modernas tecnologías pueden contribuir a fomentar el trabajo en equipo con controles instantáneos y efectivos, aunque se opere desde muy diferentes puntos geográficos.

 

E) COMISIONAMIENTOS ADECUADOS.

La distribución profesional de seguros sólo es posible si se retribuye en la justa medida, permitiendo el cumplimiento de los fines que legalmente se encomiendan a los mediadores. No se puede esperar que las grandes flotas de vehículos, por ejemplo, o riesgos particularmente agravados, supongan una carga económica para los asesores profesionales que tienen encomendada la gestión de pólizas y de siniestros.

La problemática de estos riesgos sería mucho mayor sin asistencia próxima especializada.

Deficiencias en la declaración de riesgos o de siniestros, en el seguimiento de los daños, o en la cobertura de seguro serían males generalizadas al no contar con la asistencia tan delicada que precisan.

Se impone, pues, una revisión de estas políticas de retribución de la mediación para evitar un enquistamiento del problema.

 

3 - CONCLUSIONES.

Es difícil sintetizar y abarcar con las limitaciones propias de tiempo y espacio, una problemática tan amplia como compleja de este ramo de seguros.

Espero que las notas que se han apuntado sirvan para el objeto para el que fueron concebidas, que es el análisis y reflexión entre los profesionales que nos acompañan.

No quiero ser pretencioso, pero sí he creído conveniente que a la vista del largo proceso de enfermedad que sufre el ramo, con los consiguientes peligros para la supervivencia de las entidades aseguradoras - especialmente las que trabajan ramos no - vida -, se aborden otras formulas de saneamiento que he apuntado y que en algunos casos no son ni siquiera originales.

En cualquier caso, espero que estos apuntes sirvan de inicio para el coloquio o debate que a continuación se abre.

Muchas gracias.

 
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